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jueves, 8 de septiembre de 2016

Las cúpulas

  
   Hoy, mirando a través de la ventana,   
se me ha ocurrido algo, que seguramente se os habrá ocurrido a muchos de vosotros, o quizás no
   He pensado, en cómo sería el mundo de por ejemplo 50 años…Yo probablemente ya no estaré, pero los que sigan aquí, creo que lo van a tener bastante jodido. Y me explico.
   Según los índices de natalidad, van bajando considerablemente…
   Los políticos no mejoran, incluso el sistema se va empeorando poco a poco.
   El nivel de vida mejora solo para los que tienen dinero.
   Cada vez somos más, y no es porque se produzcan mas nacimientos aquí, sino por la pobreza de los países en los que más  vale morir, que vivir en ellos. No me extraña nada que arriesguen sus vidas por un cacho de pan.
   Del nivel laboral, mejor no hablar.
   De la Sanidad, también es mejor no hablar. Cuando antes un paciente esperaba unas dos semanas, ahora se convierte en seis meses como poco.
   Total, que me he imaginado el paisaje que veo a través de la ventana, y ha cambiado totalmente.
   Ya no se veía la famosa  "boina de Madrid" repleta de contaminación, sino que ya, ni se veía. El nivel de mierda, era insufrible.

   Algunos edificios, se mantenían en pie, pero lo que se veía eran cúpulas. Cúpulas !!!

sábado, 21 de abril de 2012

Desesperanza

   Voy andando por una calle. Está anocheciendo. La calle está llena de charcos. Ha llovido muy recientemente. Las luces son mortecinas y casi no se ve. Cables que cuelgan de las fachadas.
   Observo que el asfalto es casi inexistente. Los edificios a ambos lados de la calle son antiguos, feos, sin vida, oscuros, las fachadas están desconchadas a veces a punto de caerse, a pedazos.
   Oigo ruidos de pasos detrás de mí. Veo a un tipo de unos 30 años, vestido de negro resoplando, escupiendo.
   Va acelerando sus pasos. Yo intento no mojarme los pies, pero es casi imposible, hay demasiados charcos.
   El tipo vestido de negro me adelanta y llegamos al final de la calle.
   Al final, la calle se corta en seco. Solo hay dos opciones : izquierda o derecha. Elijo la de la derecha, ya que escucho ruidos de coches. La opción de la izquierda lleva a otra calle sin fin, pero desanimada por completo, aunque su asfalto está algo mejor que la calle que dejo.
   Aparecen unos montículos en los que acaba el asfalto.
   Subo por el pequeño promontorio, y donde antes deberían haber tuberías, éstas ya no están. Quedan zanjas vacías.
   Hay tres chavales más jóvenes que yo, que me preguntan qué hago ahí.
   Les explico que me he perdido, no solo de calle, sino de ciudad. ¿ Qué ha ocurrido ? ¿ Cómo he llegado hasta aquí ?.
   El tipo de negro también se para a hablar con ellos, y por fin me explican lo que había pasado.
   El país se había empobrecido a un ritmo tan rápido como inexorable. Para nosotros no quedaba nada.
   Les pregunto que de donde sale ese ruido de coches .Esos pocos coches que se escuchan, son de los pocos que quedan. Los pocos que todavía pueden permitirse el gran privilegio, de tenerlos. Yo no los veo .Debo salir de allí.
   Estamos cercados por alambradas, y no podemos salir de esa especie de gueto vacío, solo y maloliente.
   No hay comida, ni esperanza de encontrarla. No hay mas que desesperanza y sinrazón.

jueves, 19 de enero de 2012

El baño.

   Son las cuatro de la madrugada. Me encuentro en el baño. Acabo de orinar.        Tres sacudidas ( más no, porque podría ser considerado como otra cosa).
   Me lavo las manos. Me miro en el espejo. Hasta ahí, todo va bien.
   Pero mi reflejo en el espejo, comienza a detectar algo raro. Muy raro.
   La carne de las mejillas, comienza a ablandarse. Empieza literalmente a caerse al ¡ suelo !.
   Miro mis manos. Comienzan a convertirse en muñones.
   Mirando al suelo, puedo darme perfecta cuenta del charco sanguinolento de la mezcla entre sangre y carne…
   A continuación, intento abrir la puerta del baño. Maldición. Había echado el pestillo.
   La pesadilla continúa.
   No puedo abrir la puerta del baño. Ya no tengo ni manos, ni dedos que puedan accionar el pestillo.
   Esa sensación totalmente claustrofóbica intenta invadirme.
   Debo salir de allí, al menos para poder conservar, lo que quede de mi cuerpo.
   Cuanto mas tiempo permanezca dentro del baño, será peor. La carne cae al suelo,  a una velocidad superior a mi impotencia por salir.
   Lo que veo en el espejo, ya no soy yo. Definitivamente es otro. Un cuerpo deforme y sanguinolento.
   Vuelvo a mirarme en el espejo, y afortunadamente vuelvo a ser yo. Eso sí, la cara de auténtico pánico que vi allí, no la quiero volver a ver nunca. Al menos no en mi rostro.
   Desperté de la pesadilla, pero en vez de estar en la cama sudando, estaba ALLÍ.

( Cuadro, cortesía de D.Antonio López, el mejor pintor de hiperrealismo del mundo. Título " el lavabo". 1967 ).

sábado, 22 de octubre de 2011

Caos

   Me costó horrores, poder hincarle el diente a aquello. Los incisivos simplemente, no podían. Tuve que hacer uso de los premolares, para poder siquiera partirlo. Pero el sabor que pude obtener, me hizo recordar, a los buenos chorizos de los de antes.
   Estanterías tiradas, gente corriendo arramplando con lo poco que allí quedaba. Por la entrada principal, se veía el humo que entraba, gracias a los coches aparcados en la puerta -aunque sin combustible, ardían bastante-.
   Todavía se escuchaba el cansino retintín de la musiquilla, ofreciendo las últimas ofertas en leche y huevos.
   Fue el último hipermercado que quedaba por saquear en la ciudad. Solo me vino a la mente, que acabaríamos comiéndonos entre nosotros. Otra posibilidad no había.